La segunda adolescencia

Cuando llega la edad de los cambios,

acompañada de una crisis personal.

No crean que esto solo le sucede a las mujeres,  o a los adorados señores, no; la segunda adolescencia le sucede a hombres y mujeres indiscriminadamente  de sexo, edad, raza o estrato social.

Cuando ha avanzado la edad y estas personas se dan cuenta que "mirar atrás" demuestra que ya han pasado los años, inmediatamente se activa una defensa y es cuando los comportamientos y las actitudes cambian, ya que  presentan  bajo desarrollo del mecanismo de la regulación de las emociones.

Y ¿qué es eso?, veamos; estas personas  son hipersencibles ante las frustraciones, no quieren una negación de parte de terceros, luchan contra la edad, no aceptan su actual talla de ropa, quieren tener nuevas relaciones amorosas y el concepto de tiempo que manejan, se reduce a lo que ven en el espejo. Evitan responsabilidades sobre los hijos y su futuro, olvidan facilmente sus compromisos en el hogar, juegan atrevidamente con su salud, haciendo excesivo ejercicio o bebiendo licor de manera desmedida y desbordan de emociones, traspasando límites de seriedad y responsabilidad consigo mismos y su entorno. 

 

A ellos se les puede denominar inmaduros, pero este apelativo tiene un peso psicológico, ya que en este campo  se considera inmaduro a un individuo que tiene la incapacidad de presentarse al otro como un sujeto con necesidades. Ahora traslademos este concepto a la vida sencilla;  son personas inmaduras, que desde que terminaron su etapa adolescente y pasaron a la vida adulta, vivieron emocionalmente acorde a su edad, pero después de un tiempo, quieren volver a vivir la juventud, y "ojo", no es que no de pueda "sentirse joven", es tener espíritu joven pero muy acorde a la edad.

En efecto, la segunda adolescencia es una etapa de la vida del ser humano en la que sufre cambios en su personalidad a causa de la variación de químicos en el cerebro, como también cambios en los roles de familia y sociedad, por el inevitable paso de los años.

 

Lo que es importante atender, es que si bien es cierto que los cambios vienen con el paso de los años, el reconocimiento personal y su impacto en el circulo familiar y social, son más que indispensables para no vivir desfasados ni en el tiempo ni en el espacio; del mismo modo afianzarse como persona madura, proactiva y gozar su etapa de vida acorde a sus necesidades, edad y roles sociales.

 

 

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Luz Marina Peña U

 

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